Ferreiro: el mejor sabor de Asturias en el corazón de Madrid
- apeveeditor
- 6 mar
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 4 abr
JAVIER ALGARRA
Son muchos los críticos gastronómicos que aseguran que Ferreiro (c/ Aviador Zorita, 32) es el mejor restaurante asturiano de Madrid. Probablemente, no andan desencaminados, a juzgar por la calidad de su producto natural y de temporada, su magnífica cocina y su esmerado servicio.

La primera impresión es realmente buena. Su fachada revestida en madera, con cristales esmerilados, un escaparate de productos frescos y ventanas que permiten atisbar el interior, es una evocación de esos restaurantes de toda la vida, de los que ya van quedado cada vez menos.
Las letras doradas sobre el escudo que representa el oficio del herrero son la demostración del orgullo de su propietario, Ernesto Feito, que escogió ese apellido gallego para dar nombre a su establecimiento, en una clara evocación a sus ancestros asturianos que se dedicaron a forjar el hierro.

Porque Ernesto Feito nació en Rubial, una pequeña aldea --de apenas siete casas-- de la parroquia de San Pedro Arbas, en Cangas de Narcea. Pasó su infancia en ese entorno rural, donde se vivía de la ganadería y la agricultura, hasta que, a los 15 años, vino a Madrid con sus hermanos.
Abrieron el primer Ferreiro, el 10 de marzo de 1979, en el número 16 del Paseo de La Florida --que sigue regentando su hermano Manolo--, antes de inaugurar, en 1993, el de Comandante Zorita, 32. La calle, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, cambió su nombre en 2017 por Aviador Zorita y el letrero azul con la antigua denominación, desechado por los operarios municipales, fue rescatado por Ernesto, que lo exhibe orgulloso en la pared que hay frente a la barra, entrando a la izquierda, junto al cuadro con los escudos de los concejos asturianos.

Tras pasar la zona de la barra, penetramos en el amplio salón del restaurante, muy luminoso, decorado en tonos claros y con sobrado espacio entre las mesas.
Es en este acogedor espacio donde tenemos el primer contacto con la magia gastronómica que atesora este lugar. El aperitivo con el que recibe la casa al recién llegado es un vaso con crema de verduras y un bollito "preñao" con chorizo, que nos entretiene los pocos minutos que pasamos antes de que lleguen los platos escogidos de entre su amplia carta. En verano, la crema se sustituye por gazpacho.

Lógicamente, dados los orígenes de su propietario, la fabada asturiana es una de las estrellas de la carta. Una receta ancestral a base de fabes --la legumbre propia de su tierra-- con su compango: morcilla, lacón, jamón, chorizo y tocino. Es, simplemente, espectacular. Quizá, la mejor fabada que se pueda tomar en Madrid.
Y también es posible encontrar, en ocasiones, su exquisita variante de fabes con almejas, cada vez más popular en muchas mesas, gracias a la capacidad que tiene esta legumbre de combinar, no solo con carnes y derivados del cerdo, sino también con productos del mar.

Aunque la receta reina de la casa es la de las verdinas.
Estas alubias son de pequeño tamaño y reciben su nombre de su color verde esmeralda.
De piel fina y suave sabor, se cosechan de manera temprana en las zonas atlánticas del norte de España y son muy apreciadas en la alta gastronomía. Combinan a la perfección con pescados y mariscos, por lo que algunos las llaman "faba do marisco".
La receta que nos ofrece Ferreiro es deslumbrante: verdinas con bogavante, almejas, langostinos y rape. Un plato de cuchara en el que es inevitable mojar pan.
En la carta encontramos también gran variedad de carnes: entrecotte madurado de res gallega, tacos de solomillo, steak tartar, paletilla de cordero lechal y, por supuesto, el Cachopo Especial Ferreiro de ternera asturiana, relleno de jamón ibérico y queso manchego, acompañado de patatas fritas.

En cuanto a pescados, lo mejor es dejarse orientar por el maitre acerca de las recomendaciones del día, entre las que solemos encontrar el cogote de merluza, bacalao al pil-pil, medallones de rape, chipirones de potera y el emblemático pixín a la parrilla con sus ajitos.
En nuestra reciente visita, nosotros optamos por una corvina a la bilbaína, con aceite, ajo y guindilla. Cuando el pescado es fresco y de calidad, como en este caso, una receta tradicional, bien elaborada, es garantía de éxito.
Y eso es lo que siempre obtenemos en Ferreiro: éxito garantizado gracias a la calidad del producto, maestría en la elaboración y ese trato amable y cualificado que es cada vez más difícil de encontrar en muchos nuevos locales de hostelería. Pero, en Ferreiro, es el sello de la casa debido a la impronta que marca su propietario, Ernesto Feito, que siempre nos recibe con su cordialidad, amabilidad y buen hacer.



