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Eduardo Sancho cumple cien años

  • apeveeditor
  • hace 5 horas
  • 8 min de lectura

UN HOMENAJE A UNO DE LOS PRIMEROS ROSTROS DE TELEVISIÓN ESPAÑOLA Y A UNA VIDA CONSAGRADA AL PERIODISMO


FRANCISCO CERRO


Eduardo Sancho Calvo, médico, periodista y uno de los grandes pioneros de la televisión en España, cumplió cien años el pasado mes de mayo. Este artículo quiere recordar su trayectoria, celebrar su amistad y reivindicar la memoria de quienes hicieron posible aquella primera Televisión Española del paseo de La Habana.


Cien años de vida y de memoria

Nacido en Valencia en mayo de 1926, Eduardo Sancho ha alcanzado una edad excepcional conservando una lucidez verdaderamente admirable. Cumplir cien años es, por sí solo, un acontecimiento digno de celebración; hacerlo después de haber contemplado, contado y protagonizado una parte tan importante de la historia contemporánea española convierte este aniversario en una ocasión especialmente significativa.

Hace poco tuve nuevamente la oportunidad de hablar con él. Mantiene una conversación ágil, una memoria viva y una extraordinaria capacidad para reconstruir personas, lugares y acontecimientos. Continúa residiendo en su propio apartamento, acompañado por una cuidadora, porque desea permanecer en su casa y conservar su independencia. No quiere trasladarse a una residencia y, afortunadamente, se encuentra francamente bien.

Quienes hemos compartido profesión y amistad con Eduardo sabemos que detrás de su extensísimo currículum hay una persona excelente: cordial, culta, comprometida con el periodismo y siempre dispuesta a recordar con afecto a sus compañeros. Sus cien años no son solamente una cifra, sino un siglo de experiencias que forman parte de la memoria colectiva de nuestro país.


Médico y periodista: una vocación al servicio de los demás

Eduardo Sancho es médico y periodista, dos profesiones unidas por una misma disposición: observar con atención, escuchar y tratar de comprender al ser humano. Aunque su vida pública quedó vinculada principalmente al periodismo, su formación médica forma también parte de su personalidad, de su amplitud intelectual y de esa curiosidad permanente que ha mantenido durante toda su vida.


Sus primeros pasos profesionales estuvieron relacionados con la prensa escrita. Colaboró con el diario Las Provincias y, a mediados de la década de 1950, amplió su experiencia en Estados Unidos, donde trabajó en el Houston Chronicle. Aquella estancia le permitió conocer un periodismo y una sociedad muy diferentes de los de la España de entonces, una experiencia que sin duda resultaría valiosa en su posterior labor como corresponsal internacional.


Uno de los primeros rostros de Televisión Española

A su regreso a España se incorporó en 1956 a la recién nacida Televisión Española. Fue uno de los primeros periodistas presentadores de los Telediarios y uno de los rostros que acompañaron el nacimiento de la televisión en nuestro país. En aquellos estudios del paseo de La Habana no existían los medios técnicos, las estructuras ni la experiencia acumulada de la televisión actual. Casi todo estaba por aprender y, sobre todo, por inventar.

Aquella generación no recibió una televisión ya hecha: tuvo que construirla. Los primeros profesionales trabajaron con recursos limitados, aprendiendo sobre la marcha y afrontando cada emisión con una mezcla de responsabilidad, vocación y entusiasmo. Eduardo perteneció a ese reducido grupo de pioneros que dio credibilidad y forma al nuevo medio y que entró en los hogares españoles cuando la televisión comenzaba a transformar la manera de informarse y de contemplar el mundo.

Por eso su centenario posee una dimensión que va más allá de lo personal. Celebrar los cien años de Eduardo Sancho es también rendir homenaje a los orígenes del periodismo televisivo español y a quienes, desde el paseo de La Habana, pusieron las primeras piedras de una institución que pronto cumplirá setenta años.


El primer corresponsal de TVE en el extranjero

La carrera de Eduardo estuvo estrechamente ligada a la información internacional. En 1966 fue destinado a Londres y se convirtió en el primer corresponsal de Televisión Española en el extranjero. Inauguró así una función que con el tiempo adquiriría enorme relevancia: la del periodista que observa los acontecimientos desde el lugar en el que se producen y los explica directamente a los espectadores españoles.


Posteriormente ejerció también como corresponsal en la República Federal de Alemania y en Estados Unidos. Sus destinos le permitieron informar desde algunos de los principales centros políticos y culturales de Occidente durante décadas decisivas. Más adelante regresaría a Londres, desde donde realizó importantes coberturas, entre ellas la retransmisión para España de la boda del entonces príncipe Carlos de Inglaterra con Diana Spencer, celebrada en 1981.

Ser corresponsal en aquellos años suponía trabajar en condiciones muy distintas de las actuales. Las comunicaciones eran más lentas, los equipos más pesados y las posibilidades técnicas mucho más reducidas. La capacidad de improvisación, el conocimiento del contexto y el criterio del periodista resultaban esenciales. Eduardo reunía esas cualidades y contribuyó a abrir el camino a las posteriores generaciones de corresponsales de la televisión pública.


Director del primer Centro Regional de TVE en Valencia

Después de su etapa internacional, Eduardo Sancho fue destinado como director de Televisión Española al primer Centro Regional de TVE en Valencia, su ciudad. Desde esa responsabilidad participó en el desarrollo de la televisión territorial y en el acercamiento de la información a la realidad cotidiana de los ciudadanos.

Aquella labor directiva exigía capacidad organizativa, conocimiento del medio y una comprensión profunda de la función pública de la televisión. Eduardo contribuyó a consolidar una estructura que permitía reflejar la vida social, cultural e informativa valenciana dentro del conjunto de Televisión Española. Posteriormente continuó su carrera profesional en Madrid, vinculado a los servicios informativos de fin de semana.

Compañeros de viaje y de profesión

Para mí, Francisco Cerro, hablar de Eduardo Sancho no consiste solamente en enumerar cargos, destinos o retransmisiones. Eduardo es un amigo y un compañero con el que tuve el privilegio de formar equipo en numerosas ocasiones. Compartimos viajes, jornadas de trabajo y coberturas informativas que permanecen en nuestra memoria después de tantos años.



Entre esos recuerdos se encuentran los trabajos informativos relacionados con la incorporación de España a la OTAN, un momento de enorme importancia política y estratégica para nuestro país. Eduardo y yo formamos equipo en aquella etapa, en la que el periodismo debía explicar a la sociedad española un proceso complejo y de gran trascendencia internacional.

También compartimos una experiencia profesional a bordo del crucero Canarias, el histórico buque insignia de la Flota española. El Canarias permaneció alrededor de cuarenta años en servicio activo en la Armada y fue dado de baja en Ferrol en 1975. Para quienes tuvimos la oportunidad de embarcar en él, aquella experiencia constituye un recuerdo singular, unido a una época en la que el trabajo periodístico obligaba con frecuencia a viajar, convivir y adaptarse a circunstancias muy diversas.

Hubo muchos otros destinos, acontecimientos y vivencias. Algunos fueron relevantes desde el punto de vista informativo; otros pertenecen al territorio más íntimo de la amistad y del compañerismo. Todos ellos ayudaron a crear un vínculo que ha sobrevivido al paso del tiempo. Eduardo fue siempre un profesional riguroso y, al mismo tiempo, una persona cercana, generosa y excelente.


El reconocimiento de sus compañeros veteranos

Como presidente de la Asociación de Periodistas y Escritores Veteranos de España e histórico de Televisión Española del paseo de La Habana, mantengo frecuentes conversaciones con Eduardo. Nuestra Asociación quiso reconocer formalmente una trayectoria que representa los mejores valores del periodismo y acordó nombrarlo socio de honor.

Con ese motivo, una delegación integrada por Miguel Sanchiz, Miguel de los Santos, Rafael Cordero y quien firma estas líneas se desplazó hasta Valencia. Allí, en el propio centro de Televisión Española que Eduardo había dirigido, le hicimos entrega del diploma acreditativo de socio de honor. La elección del lugar añadía al acto un profundo significado: era regresar al escenario de una parte esencial de su vida profesional para agradecerle todo lo que había aportado.

Fue un encuentro emotivo, nacido de la admiración profesional pero también del afecto. Reconocer a Eduardo significaba reconocer a toda una generación de periodistas que dedicó su vida a informar y que contribuyó a construir un medio decisivo para la modernización de España.


La televisión del paseo de La Habana

En nuestras conversaciones aparece con frecuencia una preocupación compartida: la impresión de que Televisión Española no recuerda suficientemente a quienes hicieron posible su primera etapa. La televisión del paseo de La Habana no fue únicamente una sede o un conjunto de estudios; fue el lugar en el que nació una aventura profesional que transformó la comunicación en España.


Cuando se aproxima el septuagésimo aniversario de Televisión Española, sería justo que la institución dedicara una atención especial a sus pioneros. Quienes estuvieron allí desde el principio afrontaron enormes dificultades y trabajaron sin disponer de referentes nacionales previos. Su experiencia, sus testimonios y sus archivos constituyen un patrimonio que debe conservarse y transmitirse a las nuevas generaciones.

Ya somos pocos los que quedamos de aquella generación histórica: Eduardo Sancho, Miguel Sanchiz, Miguel de los Santos y yo, Francisco Cerro. Nos sentimos profundamente orgullosos de haber trabajado en Televisión Española y de haber contribuido, cada uno desde su responsabilidad, a construir la televisión pública. No buscamos una mirada nostálgica, sino un reconocimiento justo de la memoria profesional de la institución.

El centenario de Eduardo Sancho ofrece una ocasión excepcional para que TVE vuelva la vista hacia sus orígenes. Pocas veces una institución tiene la fortuna de poder escuchar a uno de sus protagonistas fundacionales al cumplir cien años y conservar una lucidez tan notable. Su voz merece ser escuchada y preservada.


Una entrevista que publicaremos próximamente

Este artículo es, ante todo, un recordatorio y una felicitación por el centenario de Eduardo. No pretende anticipar todas las historias que puede contar ni agotar una trayectoria tan rica. Eduardo conserva innumerables recuerdos y anécdotas sobre los comienzos de Televisión Española, las corresponsalías internacionales, el trabajo diario de los primeros informativos y los grandes acontecimientos que tuvo la oportunidad de presenciar.

Próximamente publicaremos una entrevista con él. Será la ocasión de escuchar su propia voz, recorrer con mayor detalle su vida profesional y recuperar episodios que forman parte de la historia de nuestro periodismo. Esa conversación permitirá conocer no solamente al profesional, sino también al ser humano que hay detrás de una trayectoria extraordinaria.

Sus testimonios poseen hoy un valor incalculable. Eduardo no fue un simple espectador de la transformación de la televisión española: participó directamente en ella. Estuvo presente cuando casi todo estaba por crear, abrió la primera corresponsalía de TVE en el extranjero, asumió responsabilidades directivas y acompañó a los españoles en acontecimientos que quedaron grabados en su memoria colectiva.


Felicidades, querido Eduardo

Hoy celebramos los cien años de un médico, periodista, corresponsal, presentador y director de televisión. Pero, por encima de todos esos títulos, celebramos los cien años de un amigo y de una persona excelente.

Eduardo Sancho pertenece a la historia de Televisión Española y del periodismo español. Su trabajo ayudó a contar el mundo a varias generaciones de espectadores y su ejemplo continúa recordándonos que el buen periodismo requiere curiosidad, rigor, valentía y sentido de servicio público.

Felicidades, querido Eduardo, por estos cien años. Gracias por tu amistad, por tu trabajo, por tu lucidez y por tu ejemplo. Quienes tuvimos la fortuna de compartir contigo aquella televisión del paseo de La Habana nos sentimos orgullosos de haber formado parte de la misma historia.


Francisco Cerro

Presidente de la Asociación de Periodistas y Escritores Veteranos de España

Histórico de Televisión Española del paseo de La Habana


Francisco Cerro
Francisco Cerro

Nota editorial. Este homenaje se apoya principalmente en el testimonio de Francisco Cerro y en sus recuerdos como amigo y compañero de Eduardo Sancho. La fecha de nacimiento —mayo de 1926— ha sido facilitada directamente por el autor y corrige la consignada en algunas referencias públicas. Se han consultado asimismo la semblanza pública de Eduardo Sancho, la información sobre su nombramiento como socio de honor y la documentación del Museo Naval de Ferrol relativa al crucero Canarias.

 
 
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