El origen del “estraperlo”: una ruleta trucada que hizo tambalear a Lerroux
- apeveeditor
- 11 jun
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MIGUEL SANCHÍZ
El término estraperlo, hoy asociado al comercio ilegal y al mercado negro, nació de un episodio tan pintoresco como corrosivo para la política española de la Segunda República. Su origen no está en la posguerra —cuando la palabra se popularizó— sino en 1934‑1935, cuando dos empresarios extranjeros intentaron introducir en España una ruleta eléctrica manipulada. Aquella máquina, bautizada Straperlo, combinaba las sílabas de los apellidos de sus promotores: Strauss y Perlowitz, con la posible adición de Lowann, esposa del primero. El invento prometía modernidad, pero escondía un mecanismo que permitía a la banca elegir el número ganador mediante un simple botón. Era, literalmente, una trampa con luces de neón.

Los empresarios, tras fracasar en otros países europeos, encontraron en España un terreno fértil: un gobierno de centro‑derecha, un Partido Radical con influencia y un clima político donde los contactos personales podían abrir puertas. En junio de 1934, Strauss y Perlowitz alcanzaron un acuerdo para instalar la ruleta en el Casino Gran Kursaal de San Sebastián. A cambio, varios políticos del entorno radical se comprometieron a facilitar permisos y autorizaciones. Según la declaración posterior del propio Strauss, el reparto de beneficios sería generoso: Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical y figura central del gobierno, recibiría un 25 %; Juan Pich y Pon, un 10 %; y otros colaboradores, entre ellos Aurelio Lerroux, sobrino del político, un 5 %. También se mencionaban sobornos directos: 100.000 pesetas para el ministro de la Gobernación, Rafael Salazar Alonso, y 50.000 para el director general de Seguridad, José Valdivia.
La ruleta funcionó poco tiempo. La policía descubrió el fraude y clausuró el juego tanto en San Sebastián como en el hotel Formentor, en Mallorca. Pero el verdadero estallido llegó en octubre de 1935, cuando Strauss, sintiéndose engañado y sin recuperar su inversión, presentó una denuncia formal al presidente de la República, Niceto Alcalá‑Zamora. En ella detallaba pagos, porcentajes y nombres. El escándalo saltó a la prensa y se convirtió en un terremoto político.
¿Hubo soborno directo a Lerroux?

Las fuentes coinciden en que no existe prueba documental definitiva de que Lerroux recibiera personalmente dinero. Lo que sí está acreditado es que su entorno más cercano, incluido su sobrino, participó en las gestiones y aceptó pagos. La denuncia de Strauss afirmaba que Lerroux debía recibir un porcentaje, pero el propio político lo negó y alegó que todo era una maniobra para desprestigiarle. Sin embargo, la opinión pública no le creyó. El caso dañó gravemente su reputación y precipitó su dimisión en 1935, además de romper la alianza entre el Partido Radical y la CEDA.
El estraperlo se convirtió así en un símbolo: primero de corrupción política, luego —durante la posguerra— de comercio clandestino. Una palabra nacida de una ruleta trucada que acabó dando nombre a toda una época de trampas, penurias y supervivencia.



