Esta es una historia real que no debemos olvidar
- apeveeditor
- 24 feb
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JAVIER ALGARRA
La expresidenta del PP en el País Vasco, María San Gil, y la viuda de Gregorio Ordóñez, Ana Iríbar, llenan el Centro Municipal Las Dehesillas, invitadas por el alcalde de Leganés, Miguel Ángel Recuenco, para honrar la memoria de las víctimas de ETA. Explican lo que supuso el terror de ETA con la proyección del documental "Esta es una historia real".
Los terroristas de ETA asesinaron a Gregorio Ordóñez en 1995 porque estaba a punto de convertirse en alcalde de San Sebastián. Era un hombre valiente, que llamaba a las cosas por su nombre; que no tenía miedo de acusar a los criminales ni de reprochar su silencio a los que miraban hacia otro lado.

Tenía 36 años, una esposa, un hijo y una vida por delante. Era teniente de alcalde del ayuntamiento donostiarra, y faltaban solo cuatro meses para unas elecciones municipales en las que, muy probablemente, la lista del PP que él encabezaba, sería la más votada. Por eso, los radicales abertzales, que tenían miedo de su triunfo por la fuerza de las urnas, de su actitud valiente y de su discurso honesto, le mataron.
Ahora, cuando han pasado más de treinta años de ese crimen, su esposa, Ana Iríbar, y su más estrecha colaboradora, María San Gil, reivindican su memoria -- y la de todas las víctimas de ETA-- en una sociedad en la que nuestros jóvenes ignoran quién fue Gregorio Ordóñez, al igual que desconocen la figura de Miguel Ángel Blanco y no saben el odio que sembraron, y la sangre que derramaron, esos fanáticos criminales.
La muerte de Gregorio no fue en vano, como tampoco la de Miguel Ángel. Ambos asesinatos sirvieron para que muchas personas se dieran cuenta de quiénes eran, en realidad, los activistas de ETA: unas alimañas despreciables que jamás tuvieron ideales, que nunca defendieron ninguna causa; no eran más que delincuentes que encontraron su forma de vida en la extorsión, el chantaje, la violencia, la muerte y el terror.

María San Gil estaba sentada frente a Gregorio Ordóñez en el Bar La Cepa, en el casco viejo de San Sebastián, ese 23 de enero de 1995, cuando Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote --el mismo que, años después, asesinaría a Miguel Ángel Blanco-- le disparó en la nuca. Ella salió corriendo detrás del criminal, pero, afortunadamente, se detuvo y no continuó, consciente de que también podría matarla a ella. Pero, la que no se detuvo fue su valentía: tomó el relevo de Gregorio al frente del PP de Guipúzcoa, como concejal en el Ayuntamiento de San Sebastián y como candidata a lehendakari.
Ahora, retirada de lo que llamamos "política", María San Gil, junto a la viuda de Gregorio, Ana Iríbar, sigue comprometida con la libertad y la justicia. Ambas acuden a los foros que las invitan para hablar de "Esta es una historia real", que es el título del documental, producido por la Fundación CEU y la Comunidad de Madrid, dirigido por Iñaki Arteta, estrenado en 2025, con motivo del 30º aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez.
Este lunes han estado en Leganés, invitadas por el alcalde, Miguel Ángel Recuenco, para asistir a la proyección del documental y participar en un coloquio con los vecinos acerca de lo que supusieron esos "años de plomo" en los que ETA trataba de imponer su dictadura del terror.
Ha sido una sesión muy enriquecedora, en la que hemos podido comprobar cómo padres y maestros tratan de explicar a la juventud cómo fueron esos años. Quizá, una manera de honrar el recuerdo sea difundir este documental. A fin de cuentas, "Esta es una historia real" y George Santayana nos dejó una frase que no deberíamos olvidar: "Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo". Y no creo que ese deba ser el legado que dejemos a nuestros hijos.
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