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Incertidumbre institucional

apeveeditor
9 sept
6 min de lectura

CÉSAR VACCHIANO

Una reflexión para amigos en APEVE


La reflexión que sigue tiene dos premisas que ruego sean valoradas en aras a una amistad construida durante muchos encuentros que nos han unido.

La primera concierne a mi intención de que sea algo privativo de nuestra relación, porque siendo la mayoría profesionales acreditados de la información podrían suponer que merece mayor audiencia.

La segunda pretende explicar el título, que responde a un sentimiento personal, aunque reconoce protecciones constitucionales en las que la confianza tiene algún apoyo residual.

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

El nudo de la reflexión se concreta sobre la profunda división que se ha generado en nuestra sociedad durante los años que se corresponden con la dirección del Gobierno por su presidente actual. Una persona que nos ha dado abundantes pruebas sobre objetivos políticos bienintencionados que han conducido a errores y perjuicios para amplios colectivos de ciudadanos. Todo basado en la imposición de las palabras sobre los hechos, despreciando cualquier propuesta ajena y buscando la acreditación en una “corte de pago”.

Desde la perspectiva de quien ha vivido con observación interesada todos los gobiernos de nuestra democracia y, con suficiente edad para percibir aciertos y fallos de los gobernantes durante la segunda mitad de la dictadura, lo que observo me lleva a interpretar la proximidad de un periodo de incertidumbre institucional, algo imprevisto por los padres de nuestra gran Ley en la Transición y que se explica por la personalidad del primer ejecutivo del país, cuyo instinto conduce a la inquietud permanente.

Esa personalidad tiene su raíz en un profundo carácter autoritario, adobado de narcisismo y manifestaciones de soberbia que siempre son peligros reconocidos para el trabajo en equipo. La selección de los miembros de su gabinete refleja una condición preponderante de dependencia que induce sumisión, sea por la ausencia de méritos o valores técnicos de idoneidad para los desempeños, o por debilidades de las formaciones políticas que representan con futuro incierto y presunción de peores situaciones personales. El resultado es una evidente ausencia de calidad, que se refleja en multitud de efectos de gobierno, con proyección adicional en las calidades de los nombramientos que han promovido a numerosos incompetentes en posiciones de influencia en la vida de los ciudadanos.


Sala del consejo de ministros: El presidente decide quién ocupa esas sillas.
Sala del consejo de ministros: El presidente decide quién ocupa esas sillas.

La actividad parlamentaria ha generado leyes de antagonismo, con errores de concepción y de desarrollo; desde el primer discurso se buscó construir “un muro” que evidenciara el maniqueísmo que se avecinaba. Poco a poco se ha construido la ineficacia legislativa, con desprecio de los valores democráticos que se inspiran en la Cámara de Diputados, hasta producir un efecto inexplicable para cualquier observador ajeno a las circunstancias: el país carece de presupuestos durante tres años.

Cuando la sociedad debió de ser protegida con medidas técnicas de valor paliativo ante la amenaza de la pandemia que azotó los países desarrollados en 2020, se nos ofrecieron palabras inicuas de seguridad, se autorizaron manifestaciones multitudinarias para reconocer símbolos políticos de menor entidad que el riesgo biológico imperante, se demostró ineficacia en la gestión de las protecciones pasivas y de las propias defensas del personal médico, apareció una corrupción latente en la compra de vacunas y, tras comprobar los mayores indicadores de morbilidad, nunca supimos el número de fallecidos – único país de la UE – que sólo sirvieron para construir discurso de oprobio para sus autores, obsesionados por fomentar la lucha política tras el desastre de su propia gestión.


Accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba)
Accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba)

La gestión de las infraestructuras y su capacidad para proporcionar servicios a los ciudadanos evidencia el mayor deterioro de lo material, con efectos prolongados que serán de difícil corrección y alto coste. La red ferroviaria, afectada por un mantenimiento salpicado de corrupción en las contrataciones, ha mostrado deficiencias que anulan la calidad de la circulación y provoca incidencias frecuentes, e incluso accidentes graves, con efecto sobre la confianza de los propios viajeros y el carácter de utilidad económica; como ocurre con la red de carreteras que es responsabilidad del Estado, cuya conservación ha sido sometida a parcheo de emergencia cuando los vehículos caen en una accidentalidad inesperada. Algunos casos, en la desidia de gestión, han sido investigados en el ámbito internacional, como el derivado de las causas del cero eléctrico en la red de transporte, gestionada con una ideología impuesta a los criterios técnicos cuyos efectos son conocidos, pero aún vigentes, impidiendo la construcción de viviendas y desarrollos empresariales al no garantizar suministros de electricidad, y ello a pesar de la renuncia de última hora sobre el cierre de Almaraz que hubiera causado efectos perjudiciales  inmediatos en la estabilidad de la red y el coste de la generación.

Una pasión interesada por el control de lo público ha generado nombramientos subordinados a la autoridad sin valor para la responsabilidad. En Correos, Adif, Renfe, RTVE, Loterías, SEPI, SAREB, Banco de España, Instituto Cervantes, y sus numerosas entidades dependientes se han controlado personas y sistemas hasta limites incomprensibles, que incluyen a un vigilante de discoteca como miembro del Consejo de Administración de Renfe Mercancías, o la amante de un ministro en la ingeniería que planifica los transportes (INECO). El instinto de subordinación ha contaminado igualmente a diversos sectores privados con Telefónica como paradigma, Indra, la compra del Sabadell y los intentos legislativos contra la libertad de gestión privada en Ferrovial, Repsol, Naturgy y el sector energético en general.


Carlos Cuerpo, vicepresidente 1º del gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa
Carlos Cuerpo, vicepresidente 1º del gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa

La gestión de la economía, confiada a presuntos técnicos, es una muestra del dominio del relato sobre los hechos. Nunca se ha recaudado más que ahora por el efecto de la elevación encubierta de los impuestos al salario o la pensión, pero ello no ha impedido reducir los déficits crónicos y la elevación continua de los niveles de deuda. Sin mejorar la renta per cápita, con una inflación entre las mayores de la UE, leyes que han perturbado el mercado de la vivienda hasta hacerlo inaccesible a compradores e inquilinos, crisis en la Seguridad Social por la incapacidad para garantizar las prestaciones legales, nuestro PIB crece por el efecto de subsidios (gasto) y deuda. Un panorama de riesgo económico para cualquiera que tenga que repararlo, especialmente si los sindicatos desean conservar su posición de indolencia interesada. 

La confusión sobre los criterios de un gobierno subordinado a la personalidad de su jefe tiene un ejemplo significativo en la política exterior, con decisiones que solo se explican al subordinar el interés del país a los sentimientos personales. La propia UE ha percibido la condición errática, con discrepancias que nos apartan del consenso occidental y tratan de ocultar nuestras debilidades en asuntos tan importantes y mal gestionados como Gibraltar, contribuciones a la OTAN, Israel, USA, inmigración, y la capacidad para asumir un liderazgo en las relaciones con Iberoamérica. El asunto que podría explicar la relación con Marruecos escapa a mi deseo de ser objetivo, pero exige explicación verosímil.


Reunión e S.M. el Rey don Felipe VI con la cúpula de Defensa, por la crisis en Ceuta.
Reunión e S.M. el Rey don Felipe VI con la cúpula de Defensa, por la crisis en Ceuta.

Debo finalizar con lo más preocupante, un interés perceptible por menoscabar el significado de la Corona en nuestro sistema constitucional. Con agentes delegados para introducir opiniones de interés para quienes trabajan en la comunicación. Una acción repugnante por su táctica ladina y la consciente seguridad de que no habrá respuesta del agredido. Ahí nace la mayor incertidumbre, porque el jefe de la Casa Real ya no es Sabino y, porque los órganos de defensa de la Constitución han sido contaminados.

Cualquiera que tenga un contacto en la Moncloa sabe cómo las rabietas temperamentales del aludido crean momentos de tensión que derivan en decisiones arriesgadas – incluso con creación de tramas ilegales que afectan al entramado institucional – de efecto imprevisible. Estamos ante una personalidad que encubre con sus palabras un carácter imposible para el liderazgo de equipos honestos. El instinto alcanza a todo lo que le rodea, priorizando lo que se dice – con manifestaciones difíciles de objetar, pero ajenas a los hechos comprobados – sobre lo que se hace.


César Vacchiano
César Vacchiano

Los cuerpos profesionales del Estado que resisten a la contaminación por sus propios valores y cultura de servicio son la última línea de defensa institucional para todo lo que nos une desde la Transición. El tiempo juega contra ellos al ver crecer en el entorno de los propios compañeros el efecto combinado de la seducción y el miedo.

Disculpadme, amigos, si mi reflexión perturba vuestros criterios, soy el primero en respetarlos, mi intención era reflexionar sobre los efectos de una personalidad obsesionada con el poder sin los valores para administrarlo. Bienvenidas las ideologías que protegen al ciudadano, único destinatario del servicio público que todos pagamos. Lo mejor y lo peor ya lo describe la historia.

 
 
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