Por qué y cómo los británicos tratan de esconder la base militar de Gibraltar
- apeveeditor
- 10 jul
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ÁNGEL LIBERAL FERNÁNDEZ
Capitán de Navío (R.)
Del blog: https://generaldavila.com/
El pasado 25.06.2026, en la víspera de su relevo, el Comodoro de la Royal Navy, Comandante de las Fuerzas Británicas (CBF) de Gibraltar, hizo unas declaraciones francamente buenas respondiendo a las preguntas planteadas por el director del diario local Gibraltar Chronicle.
Básicamente se refirió a la importancia geoestratégica del Peñón y de su base militar, importancia que, como dijo, aumenta con los conflictos actuales. Siendo esto cierto, el argumento también es válido para los 322 años anteriores puesto que entre un conflicto y otro no suelen pasar muchos años. Sin decirlo, reconoció que el problema de fondo del Contencioso es que Gibraltar es una base militar. Ofreció explicaciones que, por razones que no se difunden, no ofrecen o no quieren ver nuestros políticos, sean civiles o militares.

El CBF puso la escala del destructor HMS Diamond como ejemplo de la utilidad práctica que hoy día tiene esta base. Estuvo en puerto del 10.02.2024 al 02.03.2024; 17 días en los que fue reaprovisionado de munición y de combustible al mismo tiempo que se le hicieron varios mantenimientos para ponerlo en condiciones de volver al Cuerno de África, a operar contra los hutíes del Yemen.
El segundo ejemplo que ofreció fue la escala del barco auxiliar RFA Lyme Bay entre el 01.04.2026 y el 26.05.2026. Estaba en Gibraltar cuando se activó para adaptarlo para la guerra de minas y salir -después de 56 días en puerto- hacia el Mediterráneo Oriental con vistas a las operaciones de desminado en el estrecho de Ormuz.
Según el entrevistado, podemos entender que el coste de mantener en Gibraltar una dotación de unas mil personas, entre civiles y militares, más el gasto de mantenimiento anual de las instalaciones, se justifica con estas dos operaciones logísticas que, al hacerlas en el Peñón, se ahorraron el combustible que habrían consumido navegando 1.000 millas hasta el Reino Unido (RU); otro ahorro sería el de los días de los tránsitos al RU.

Sobre la capacidad de Gibraltar como estación de Inteligencia, mencionó de forma un tanto superlativa una operación marítima de poca entidad omitiendo la importancia que tiene como aportación del RU a la red Five Eyes (Echelon). Para ello dispone en el Peñón de un conjunto interesante de equipos anglo-americanos con los que pueden y deben estar escuchando nuestras comunicaciones, sean militares o civiles, comerciales, políticas o diplomáticas; todo vale.
Es importante destacar, como hace el CBF, que por ser una base británica pueden hacer en ella lo que quieran. Discretamente omitió que pueden almacenar en los túneles municiones prohibidas por tratados internacionales en los que, previsoramente, el RU dejó fuera a Gibraltar; por ejemplo las minas antipersonal o las bombas de racimo. Tampoco dijo ni una palabra de las escalas y reparaciones en Gibraltar de submarinos de propulsión nuclear británicos y norteamericanos; otra demostración de que pueden hacer lo que quieran. Veremos por qué no dicen nada.
Todo esto que hemos resumido de lo dicho por el CBF, aunque sea de sobra conocido por cualquier observador de la actividad en la base naval, es muy de agradecer por haberlo dicho el mando militar de la base. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, lo verdaderamente revelador, quizá porque se fue de la lengua 24 horas antes de su relevo como CBF, fue que «reconoció que la significación militar de Gibraltar inevitablemente trae visibilidad y con ella preguntas acerca del riesgo en un mundo tan volátil. Es obvio, y si estamos haciendo actividades militares muy – muy visibles, podrá advertirlas todo el mundo, sea la sociedad aquí mismo o adversarios potenciales»
Preguntado sobre lo que significaría para los civiles de Gibraltar ponerse en pie de guerra de forma más abierta, el CBF respondió que «la amenaza más probable no es un ataque convencional sino presiones en la ‘zona gris’ que ya se ven por todas partes, sea una ciber-interrupción o interferencias de origen desconocido en la vida diaria y en los servicios. Creo que la amenaza mayor sería una de las que llamamos ‘amenaza en la zona gris’».
Con sus palabras, que no tuvieron la más mínima repercusión en la Comarca del Campo de Gibraltar, reconoció explícitamente que la existencia de la base militar supone una amenaza para la población actual de Gibraltar (40.000 h.) y, aunque no lo dijo, también para la población de la Comarca (282.000 h) que, a sus efectos, es como si le tuviese sin cuidado.
Recordemos que, durante la Segunda Guerra Mundial (SGM), el 12.07.1941 cayeron sobre La Línea de la Concepción las bombas italianas destinadas a Gibraltar provocando 5 fallecidos y 20 heridos, junto con los correspondientes daños materiales. Recordemos también la reparación en Gibraltar del submarino HMS Tireless (del 19.05.2000 al 07.05.2001), por una avería en el circuito auxiliar de refrigeración del reactor nuclear; y el accidente del HMS Ambush (20.07.2016) que, por torpeza de su dotación, sufrió una colisión con un barco mercante navegando en inmersión a unas 3 millas de la costa de La Línea, con una sonda en la carta de unos 700 m, y no se fue al fondo del mar por muy pocos metros.
Estas declaraciones nos confirman lo que llevamos varios años observando y es el doble discurso que la Royal Navy se ve obligada a mantener. Exige un difícil equilibrio respecto a la publicidad sobre la importancia de la base militar: tiene que ser suficiente como para seguir recibiendo los fondos que necesita para su supervivencia pero, no pasarse en la difusión pública porque puede provocar la reacción de un adversario e incluso el rechazo de la población local o la de la Comarca, lo que podría provocar también la neutralización de una base que depende de la población local, con ésta dependiendo de la economía local que a su vez depende de la fluidez del tránsito por la verja, es decir, de España. Fluidez que, como sabemos, han conseguido garantizar de una forma espectacular con el tratado en ciernes entre la Potencia Administradora de la colonia militar y la Unión Europea por el que Gibraltar, a efectos prácticos, entra en la Unión Europea y en Schengen, sin que el RU pertenezca a ninguno de los dos; facilidades a proporcionar por España.
El tratado lo considera «positivo desde una perspectiva militar porque protege el principio básico de [su] ‘autonomía militar’». No nos extraña porque, entre otras cosas, nada va a impedir que transite por el territorio español material militar con destino a Gibraltar o procedente de la colonia; por ejemplo, municiones, componentes de los equipos de Inteligencia que se van a usar contra España o material para reparar los submarinos nucleares. Al fin y al cabo, la comunicación por carretera de Gibraltar con la base naval de Rota queda expedita y sin control alguno. Y de aquí, a Helsinki sin control ni problema alguno gracias a Schengen.
Para conseguir el equilibro preciso, es imprescindible que el relato sobre Gibraltar se mantenga férreamente en manos del RU.
Parafraseando a Baudelaire podemos decir que «el mayor éxito del Reino Unido es hacer creer a los españoles que el problema de Gibraltar no existe» aunque la Historia y la realidad presente nos digan otra cosa.
Para conseguir lo anterior intentan neutralizar las expresiones públicas sobre las capacidades militares de Gibraltar y también, los actos conmemorativos que nos recuerdan el papel que Gibraltar desempeñó como base militar durante la SGM y los ataques que sufrió. La expresión «Gibraltar ya no tiene la importancia militar que tuvo hace años» es algo que hemos podido escuchar por boca de nuestras autoridades militares.
Lo curioso es que para conseguir sus fines sobre el monopolio del relato, cuentan con la colaboración entusiasta de españoles hábilmente dirigidos desde Gibraltar. No sólo han convencido a una inmensa mayoría de españoles sino que tratan de convencer al mundo occidental de que, en beneficio de la «estabilidad global», es imprescindible que Gibraltar permanezca en manos de los militares británicos, dando a entender que, en lo que se refiere a España, ni ha existido ni existe actividad militar alguna comparable con la británica respecto al control del Estrecho y la estabilidad de esta zona geográfica, como si España estuviese encantada de que los británicos asumiesen esta misión.
Como dijo el CBF, si se pasan explicando la importancia de la base, pueden llamar la atención de un adversario y también, despertar a algunos españoles, aunque fuesen más los que preferirían mirar para otro lado.
Pero si no llegan, pueden encontrarse con que su Parlamento, por considerarlo un derroche, no les facilita los recursos económicos que necesitan para mantenerse a flote y cumplir la misión que se atribuyen; en consecuencia, se reducen las escalas de barcos de guerra y poco a poco la base languidece. De hecho entre 2006 y 2012 tuvieron problemas en este sentido. Han ido recuperándose poco a poco pero ahora lo que languidece de forma espectacular es la Royal Navy.
El relato en manos de los militares también es importante para controlar a la población local. No pueden permitirse tener una población «españolizada» como la que tenían antes de la SGM. Tienen que tenerlos contentos dándoles lo que pidan, siempre y cuando no vaya en contra de los intereses británicos, pero tienen que recordarles continuamente que están dentro de una base militar. A este fin, con cierta frecuencia, más o menos cada dos meses, hacen ejercicios con militares de uniforme por las calles de la ciudad y con disparos de fogueo en zonas acotadas; también, con el mismo fin y con frecuencia, activan -como ejercicio- la alarma nuclear sonando la sirena instalada en la base naval. La población actual de Gibraltar no verá lo que no quiera ver, para eso está enseñada, pero ¡que no se olvide nadie de que Gibraltar es una base militar!
Asimismo aunque con menos frecuencia, exhiben las maniobras de carga y descarga de munición, torpedos y misiles de submarinos y barcos de superficie, a plena luz del día y con notable cobertura de prensa como recordando, «estamos aquí para lo que haga falta cuando haga falta». Lo que desde luego no hacen es mostrar la retirada de residuos radiactivos procedentes de las reparaciones de los submarinos nucleares.
Ni que decir tiene que, tanto por las preguntas del entrevistador como por las respuestas del entrevistado, se desprende que la consideración que a uno y a otro le merecemos los españoles es francamente mejorable.
No deja de ser una contradicción que, al mismo tiempo que alardean de las capacidades británicas en Gibraltar, estén pidiendo la colaboración militar de España considerando la ausencia de esta colaboración como una «vergüenza increíble», algo en lo que coinciden los dos interlocutores. A ninguno se le ocurre que lo que es una vergüenza increíble es que un aliado imponga una colonia militar en el territorio de otro aliado, que ocupe ilegalmente una parte de su territorio, que no atienda las resoluciones de Naciones Unidas sobre la descolonización de Gibraltar y que, para más inri, esta colonia militar sobreviva gracias al apoyo que recibe del país colonizado en donde encuentra la colaboración de figuras que nos recuerdan las del conde Don Julián y de Manuel Godoy.



