Homenaje a Raphael en Boadilla del Monte: memoria, gratitud y responsabilidad pública
- apeveeditor
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FRANCISCO CERRO GARCÍA
Ex alcalde, periodista y académico
El pasado 13 de febrero de 2026, nuestra ciudad celebró un acto singular para rendir homenaje a uno de sus vecinos más ilustres: Rafael Martos Sánchez, Raphael. Ese día, el Ayuntamiento de Boadilla del Monte decidió dar su nombre al Auditorio Municipal, en reconocimiento a su dilatada trayectoria artística, su proyección internacional y su condición de residente en nuestro municipio desde hace más de cinco décadas.


El homenaje consistió en el descubrimiento de una placa conmemorativa junto al actual alcalde, Javier Úbeda, tras lo cual se celebró una entrevista pública conducida por el periodista Pedro Piqueras ante más de 400 asistentes que llenaban el auditorio. La jornada incluyó también actuaciones musicales de alumnos y profesores de la Escuela Municipal de Música y Danza, que interpretaron algunos de los temas más emblemáticos del artista.
Para mí fue una gran satisfacción reencontrarme con Raphael, a quien conocí cuando yo era un alcalde joven, con apenas 33 años y sin experiencia política previa. Eran tiempos en los que Boadilla del Monte tenía importantes carencias en infraestructuras básicas: escasa iluminación, dificultades en servicios esenciales y múltiples limitaciones propias de un municipio en crecimiento. Sin embargo, existía una fuerte cohesión vecinal y una calidad humana extraordinaria.
Durante mi etapa como alcalde trabajamos intensamente para impulsar el despegue del municipio, sentando bases sólidas para su desarrollo posterior. Contribuir a que personas como Raphael pudieran establecerse aquí con normalidad fue parte de ese proceso de consolidación institucional y administrativa. Le decisión de denominar el auditorio con su nombre es, en esencia, acertada y justa. Reconoce la trayectoria de un artista internacional que ha llevado el nombre de España por todo el mundo y que ha elegido Boadilla como hogar durante más de medio siglo.

Quiero destacar también la actitud del actual alcalde, Javier Úbeda. Es un alcalde cercano, accesible y que cumple lo que promete. Siempre está cuando se le llama, y eso en la política municipal es fundamental. La autoridad debe ejercerse sin autoritarismo, con firmeza pero con proximidad al vecino. En ese sentido, creo que algunos concejales deberían tomar nota: la disponibilidad y la atención directa al ciudadano no son opcionales, son una obligación moral y política.
El acto fue emotivo y muy aplaudido. Raphael expresó su cariño por Boadilla, habló de sus encinas y pinares, de la tranquilidad del entorno y de su voluntad de seguir viviendo aquí muchos años más. A la salida fue vitoreado por los asistentes, en una muestra clara del afecto que despierta. No obstante, considero que la puesta en escena pudo haber sido más ambiciosa. Para un artista de su dimensión internacional, el escenario resultó excesivamente austero. Se podrían haber incorporado más recursos audiovisuales o una ambientación más acorde con su trayectoria. Es una reflexión constructiva que la Concejalía de Cultura debería valorar para futuros eventos de esta relevancia.

A título personal, fue también un día de recuerdos. Muchos vecinos, especialmente aquellos que vivieron los primeros años de transformación del municipio, me saludaron con afecto. No es vanidad; es el legítimo orgullo de haber servido a mi pueblo con honestidad y dedicación. En definitiva, el homenaje fue merecido y ampliamente respaldado por los vecinos. Con una organización más ambiciosa habría sido, además, un acontecimiento cultural de mayor proyección. Pero, por encima de todo, fue un acto de gratitud hacia un artista que eligió Boadilla del Monte como su casa.
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